Autor: Érase una vez Córdoba

El Gran Capitán, Alejandro Magno y el águila que NO es de Franco

El Gran Capitán, Alejandro Magno y el águila que NO es de Franco

Son incontables las personas (tanto de Córdoba como visitantes) a las que realizo visitas guiadas por nuestra ciudad y que, en la Plaza de las Tendillas, señalan como algo obvio que el monumento al Gran Capitán se realizó en tiempos del Régimen Franquista. Según ellos, el indicador sería el hecho de que el pedestal incluya un escudo español con el famoso águila. Total y absoluto error…

No voy a entrar en los motivos (en gran medida obvios) por los que este símbolo, así como otros vinculados a los Reyes Católicos, fueron reutilizados en determinadas etapas del siglo XX. Ni en las pequeñas variaciones estéticas que hubo en ellos. Lo que me interesa es demostrar que surgieron con los mencionados Isabel y Fernando, amén de explicar algunos de los motivos que llevaron a su aparición:

La devoción de estos monarcas y sus reinos a San Juan Bautista y San Juan Evangelista respectivamente era absoluta. De hecho, de sus cuatro padres/suegros, tres se llamaban Juan o Juana (todos excepto la madre de Isabel). Y hay que recordar que, además de haberse vinculado tradicionalmente este animal a la imagen de poder, el símbolo del evangelista San Juan era un águila. Lázaro Gila Medina, mi profesor de Historia de la Arquitectura del Renacimiento y el Barroco en la Universidad de Granada, también añadía un cariz conceptual sobre este animal: es el ave que vuela más alto y que, por tanto, se identifica con la sabiduría.

Parece que fue Isabel quien dio pie a su utilización al incorporarlo en primera instancia a su escudo personal. En todo caso, no hay que confundir este águila (que luce nimbo) con la bicéfala (que tiene dos cabezas y tanto alas como garras hacia fuera). La bicéfala corresponde al Sacro Imperio Romano Germánico y los Habsburgo, entrando en la escena española a través de Carlos I, hijo de Juana “la loca” (otra Juana más, por cierto) y Felipe “el Hermoso”, que pertenecía a aquella dinastía. La Capilla Real de Granada, donde se encuentran enterrados Isabel, Fernando, Juana, Felipe y el Príncipe Miguel (que murió con dos años) luce tanto el águila de una testa (la, digamos, española) como la de dos (la “alemana”). Capilla, por cierto, dedicada… a los dos Santos Juanes, como se materializa en el maravilloso retablo mayor de Felipe Bigarny.

Llegados a este punto, creo que sólo hace falta recordar que Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515) fue leal a Fernando y, sobre todo, a Isabel. De ahí que su monumento en Córdoba se aderezase con dicho escudo. Era el escudo de la España de su tiempo. Nada que ver con Franco, pues se inauguró en 1923, mucho antes de la Guerra Civil. Y no cabe la opción de que el emblema se incorporase posteriormente, ya que en el vídeo de su inauguración (que puedes ver en otro artículo de este blog) ya se aprecia este elemento.

Pavimento contemporáneo del exterior de la Capilla Real de Granada. Al fondo, la F y la Y. En primer plano, el yugo y las flechas. En el centro, el escudo con el águila de San Juan (en este caso tiene exagerada la parte inferior, donde se encuentra la granada que simboliza el último reino conquistado).

No quiero olvidar que el yugo y las flechas que habitualmente acompañan al águila también tienen su origen en los Reyes Católicos. Además de simbología evidente como la unión de fuerzas que representa un yugo, las iniciales coincidían con las suyas: la Y de Ysabel (como se solía escribir entonces) y la F de Fernando. En la antes comentada Capilla Real de Granada, por ejemplo, se encuentran ampliamente representadas ambas letras.

Pero podemos ir más allá y encontrar un más interesante significado del yugo: Entre los relatos mitificadores de Alejandro Magno (como el que explica la doma, siendo un niño, de su rebelde caballo) se encuentran muchos vinculados a su avance conquistador. Uno de ellos es el del nudo gordiano. Según este, en la ciudad de Gordion (en la actual Turquía) había, en el templo de Zéus, un yugo que Gordias, un antiguo labrador que había llegado a ser rey, habría dejado como ofrenda. El yugo tenía las cuerdas atadas con todos los extremos escondidos, de forma que era imposible desatarlas.

Con el tiempo surgió la tradición de que quien lo consiguiera conquistaría Asia. Cuando Alejandro Magno pasó por Gordion se enfrentó a tan popular profecía. Ni corto ni perezoso, sacó su espada y cortó las cuerdas. Según un historiador romano, habría sentenciado: “Tanto monta desatarlo como cortarlo”. Resulta imposible saber a ciencia cierta si el episodio es cierto o no. Pero parece que Elio Antonio de Nebrija se lo descubrió a Fernando el Católico, quien, identificándose con el carácter directo y pragmático de Alejandro, hizo suyo tanto el símbolo del yugo como el lema “Tanto monta, monta tanto”. Un lema que rimaba con su nombre y el de su esposa.

Y, si nos fijamos bien, veremos que el yugo del escudo del águila incluye un cabo desatado o cortado… 😉

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Teo Fernández Vélez

El vídeo de la inauguración del monumento al Gran Capitán

El vídeo de la inauguración del monumento al Gran Capitán

El 15 de noviembre de 1923 se inauguraba el monumento a Gonzalo Fernández de Córdoba en el cruce de su Avenida (Gran Capitán) con la de Canalejas (Ronda de los Tejares). Esa fue su ubicación hasta que cuatro años después se trasladase a Las Tendillas.

Este maravilloso documento refleja aquel evento, que se convirtió en un enorme homenaje a la figura del general. Y deja ver que la cabeza original fue la misma que luce hoy, en mármol, confirmando que todo eso de que corresponda al torero Lagartijo es una leyenda urbana, como ya recordamos en otro artículo del blog sobre mentiras asentadas de nuestra historia o en un Pateo por Córdoba en La Voz de Córdoba.

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Para ver el vídeo en la web de RTVE, haz click aquí.

Córdoba, epicentro de las leyendas

Córdoba, epicentro de las leyendas

Como ya ocurriera en febrero de 2018, desde Érase una vez Córdoba impulsamos, de la mano de Fundación PRASA, La Semana de las Leyendas. Este evento, que cuenta con el apoyo de diversos colaboradores, pone en valor el sensible patrimonio legendario a través de conferencias y visitas guiadas.

Las actividades, que duran del 9 al 17 de febrero, agruparán los recorridos urbanos por Córdoba en los dos fines de semana. Guiados por Teo Fernández Vélez y Gonzalo J. Herreros Moya, algunos son auténticos clásicos como la ruta nocturna Leyendas de Córdoba o Brujería y hechicería en Córdoba; pero también los hay más novedosos y específicos, como Córdoba ensangrentada o Verdad y leyenda de la Inquisición en Córdoba.

Frente a ello, las conferencias se concentrarán en martes, miércoles y jueves (dos cada tarde) y se celebrarán en Fundación PRASA (Avda. Gran Capitán, 2). Serán de entrada libre hasta completar aforo y estarán protagonizadas por conocidos nombres de la cultura cordobesa (Juan José Primo Jurado, Dámaris Romero, Manuel Ramos y Pedro Tébar), así como por dos ponentes de fuera: Alberto Cerezuela, director de la Editorial Círculo Rojo, que hablará de los fantasmas del Teatro Cervantes de Almería, y Ana Mafé, que está finalizando su tesis doctoral sobre el Cáliz de la Catedral de Valencia.

La mayoría de los temas expuestos tendrán un cariz literario, como guiño al centenario de Librería Luque, que es una de las entidades colaboradoras junto al Laboratorio de Estudios Judeoconversos de la UCO, Casa de las Cabezas, la mencionada Editorial Círculo Rojo, Hammam Al Andalus, Asociación de Amigos de los Patios Cordobeses, Hospes Palacio del Bailío, Guía GO! Córdoba y Hotel Córdoba Centro (la foto superior está realizada en Librería Luque y en ella aparecen la mayoría de los participantes).

Pero La Semana de las Leyendas 2019 cuenta con otra novedad: la apertura a diferentes provincias, tratando en las conferencias los señalados temas de Valencia y Almería o incluyendo rutas nocturnas en Granada y Murcia en los días posteriores: Leyendas de Murcia el jueves 21 y Leyendas de Granada el viernes 22. Además, la ilustración utilizada para el cartel y el díptico es también levantina, pues ha sido realizada por la ilustradora castellonense Gloria Sos Navarro.

Juan Bautista Carpio Dueñas, Director de Fundación PRASA, afirma que el evento “es un motivo de satisfacción para todos, porque se vuelve a demostrar que muchos pequeños esfuerzos pueden contribuir a hacer Cultura con mayúsculas. Y las leyendas, de nuevo, nos permitirán acercarnos de forma diferente al disfrute del Patrimonio Histórico.”

Por su parte, nuestro Director, Teo Fernández Vélez, señala “sólo puedo estar agradecido a todos los que hacen posible que el evento salga adelante”. Y destaca: “Al igual que ocurriera con Érase una vez Julio Romero de Torres (conocido como El mes de Julio Romero de Torres), la idea ha sido bien acogida y todo el mundo quiere estar en ella. Así que celebro que al proyecto podemos augurarle un gran futuro.”

Toda la agenda de actividades, aquí.

¿Por qué el Teatro de la Axerquía no está en la Axerquía?

¿Por qué el Teatro de la Axerquía no está en la Axerquía?

Esta es una de las preguntas que más frecuentemente me realizan los cordobeses que descubren su ciudad con nuestras visitas guiadas. Y no podemos negar que la cuestión resulta lógica.

En época andalusí la enorme población de Qurtuba hizo proliferar y crecer los barrios fuera de la muralla de la llamada Medina. Seis de estos arrabales, que se encontraban al este (es decir, más allá del actual eje Alfaros-San Fernando), fueron igualmente amurallados.

Esa nueva zona amurallada fue (y es) la Axerquía.

La palabra española jarquía significa, según el Diccionario de la Real Academia Española de la lengua, “distrito o territorio al este de una gran ciudad y dependiente de ella” y tiene su origen en “sarquiyyah” (“lo oriental”). De ahí nuestra Axerquía/Ajerquía, al este, como hemos dicho, de la Medina o Villa. Así como la Axarquía, la comarca más oriental de la provincia de Málaga.

Pero, ¿por qué el Teatro Axerquía se llama así si no se encuentra en ella?

La idea del teatro surge en los años ’60 del siglo pasado con el alcalde Antonio Guzmán Reina, llamándose en su origen Teatro al Aire Libre. Sería José Luis Villegas Zea, Concejal de Cultura de 1979 a 1987, quien impulsaría el cambio a Axerquía.

Sin embargo, no he logrado discernir si su deseo era homenajear a un elemento que consideró diferenciador de la ciudad (como si se le hubiera puesto el nombre de Mezquita o San Rafael) o si hubo algún tipo de confusión entendiendo Axerquía no como lo que está al este sino como lo que está fuera de la Medina.

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Teo Fernández Vélez

(Imagen: Wikipedia)

Teo Fernández recomienda… Taberna La Viuda

Teo Fernández recomienda… Taberna La Viuda

Cuando era pequeño, muchos domingos iba a almorzar con mis padres al hoy desaparecido restaurante Costa Sol, en la plaza del mismo nombre. Cuando se acercaba la hora del postre, de un estrecho pasillo que había entre la barra y los aseos y que daba paso a la cocina salía Alberto Rosales Ortega para saludarnos y preguntarnos si todo nos había gustado.

Aquella frecuencia se convirtió en familiaridad y aprecio. Por eso, hace unos diez años, cuando yo vivía en Granada y tuve que buscar por primera vez un lugar para llevar a comer a un grupo de turistas en Córdoba, pedí ideas a mis padres. Mi madre respondió, sin dudarlo: “Llévalos a lo de los niños (hijos) de Alberto. Aunque no te acuerdes de ellos, los conoces. Cuando íbamos a Costa Sol, incluso te sacaban al kiosko de la esquina a comprarte TBOs”.

A partir de ahí, retomé el contacto con la familia, especialmente con Paco, que es el hijo más joven (y, por tanto, con edad más cercana a la mía) y quien gestiona Taberna La Viuda. La taberna, que se encuentra cerca de cumplir un siglo de antigüedad (se fundó en 1920), forma parte desde 2001 de la empresa familiar, que también incluye el Restaurante Puerta Sevilla y la Posada del Caballo Andaluz, todos ellos en San Basilio-Alcázar Viejo. Mi favorito de los tres es precisamente La Viuda, uno de mis “imprescindibles” de Córdoba por su barrio, su excelente gastronomía y su familiar toque de trattoria italiana.

A raíz de recuperar esta relación, hace unos años tuve el placer de entrevistar al mencionado Alberto Rosales y pasar un maravilloso rato recordando su periplo en Hostecor y los negocios que ha dirigido o poseído, desde el bar Terraza (calle 7 de mayo), el mencionado Costa Sol, el cocedero de mariscos El Vivero, Costa Sur (antes Crismona) hasta los que, como he señalado, hoy en día gestionan sus hijos. Todo un repaso a la historia de la hostelería y el turismo cordobeses desde la mitad del siglo XX hasta nuestros días. Anécdotas incluidas. (No puedo “enlazar” la entrevista porque la web para la que la hice hoy no existe).

Por todo eso (por su enclave, por la antigüedad de la taberna, por el legado familiar), comer en La Viuda no es sólo comer. Es recorrer y disfrutar diferentes dimensiones de la historia de Córdoba y su gastronomía 🙂

El monumento al Gran Capitán que pintó Julio Romero de Torres

El monumento al Gran Capitán que pintó Julio Romero de Torres

En 1915, Julio Romero de Torres presentó a una Exposición Nacional, entre otras obras, el conjunto Poema de Córdoba (Museo Julio Romero de Torres). Se trata de un sencillo retablo formado por siete paneles que representan las que él consideró siete dimensiones culturales de Córdoba a lo largo de la historia: Córdoba Judía, Córdoba Barroca, Córdoba Torera… Todos ellos, excepto el central, repiten el mismo esquema: representan a una mujer que encarna a esa cultura y al fondo aparece un monumento ideal al personaje de la misma más representativo nacido en Córdoba: Góngora, Osio,  Maimónides, etc.

Y hay un par de cosas que llaman la atención casi a primera vista. Por un lado, que a esos personajes luego la ciudad efectivamente les realizaría un monumento (si bien estéticamente no tienen por qué tener nada que ver con los que vaticinó Julio Romero de Torres, como el Maimónides colocado en plena antigua Judería justo 50 años después). Por otro, se echa en falta la Córdoba Musulmana.

Pero el primer panel del conjunto empezando por la izquierda (según lo ve el espectador) tiene mucho que matizar en esos dos aspectos. Se trata de Córdoba Guerrera, con monumento dedicado a Gonzalo Fernández de Córdoba, “el Gran Capitán”.

En primer lugar, en el boceto de Poema de córdoba, fechado en 1913 y que se encuentra en Museo Carmen Thyssen Málaga, el personaje de Córdoba Guerrera no es el Gran Capitán, sino … ¡Almanzor! Por lo que en principio ese panel estaría dedicado a la Córdoba musulmana. ¿Por qué el autor cambió el tema en el definitivo? Pues probablemente porque en 1915 se cumplían 400 años del fallecimiento de Gonzalo Fernández de Córdoba y el pintor quiso sumarse así al homenaje que le realizó toda la ciudad. De hecho, la mujer respectiva del panel aparece ataviada con un cierto regusto “árabe” y uno de los edificios que se ven al fondo de la composición es la Mezquita-Catedral. Es decir: parece que Julio Romero de Torres cambió de opinión con el cuadro ya avanzado y sólo tuvo tiempo de modificar la dedicación del monumento que pintaba, manteniendo el resto de la composición algunos elementos claramente andalusíes.

En segundo lugar, se da el caso de que el monumento al Gran Capitán obra de Mateo Inurria que hoy tenemos en Plaza de las Tendillas es el que más tempranamente se realizó en la ciudad de todos los que Julio Romero anticipó. De hecho, la idea venía de antes y su último “empujón” estuvo motivado por ese mismo cuarto centenario, inaugurándose en su ubicación original (junto al actual Corte Inglés) en 1923 (por cierto, con la cabeza en mármol desde un principio, como ya comentamos en este artículo en La Voz de Córdoba).

Lo extremadamente interesante en mi opinión es que, si bien el monumento definitivo de Inurria difiere del Gran Capitán de Córdoba Guerrera, el proyecto del mismo escultor que estaba en vigor unos años antes (justo cuando Julio Romero pinta el panel) se asemeja algo más; por ejemplo, presentaba un basamento mucho más estilizado que nos recuerda al de Poema de Córdoba. Resulta posible, pues, que hubiera alguna influencia de una obra de arte a la otra. En ese caso, se antoja más probable que fuera Romero de Torres quien se inspirase en ese proyecto de Inurria; pero, al modificarse luego este, ambas obras se parecen entre sí menos de lo que el pintor habría pretendido.

Todas esas cuestiones fueron las que me llevaron a diseñar la última actividad de Érase una vez Julio Romero de Torres 2018, celebrada en Montilla (lugar de nacimiento del Gran Capitán). Fue un coloquio que tuve el honor de moderar y en el que intervinieron tres grandes conocedores de flancos desde los que me interesaba abordar el asunto: Uno fue el periodista de origen montillano Francisco Solano Márquez Cruz, quien desgranó todo el proceso de planificación y construcción del monumento de Mateo Inurria, detallando cómo era, entre otras cosas, ese proyecto que se parecía algo más al Gran Capitán de Córdoba Guerrera. Otro, el historiador Juan José Primo Jurado, que recordó la relevancia de aquella celebración en Córdoba del cuarto centenario y apoyó la hipótesis de que el cambio de Almanzor a Gran Capitán se debiera a dicha efeméride. Por su parte, el también historiador Ángel María Ruiz Gálvez  repasó la relevancia y simbolismo del personaje del Gran Capitán y las referencias a la nobleza y mundo guerrero que Julio Romero incluyó en el panel (además de hacer algún guiño ecuestre, toda vez que es el único cuadro de Julio Romero de Torres en el que se representan caballos). Más abajo tienes una breve noticia del evento gracias a Montilla TV.

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Y aquí puedes conocer nuestra agenda de actividades.

¡Rechaza imitaciones y descubre Córdoba con Érase una vez Córdoba! 😉

Teo Fernández Vélez (Texto registrado)

Teo Fernández recomienda… Long Rock

Teo Fernández recomienda… Long Rock

Conocí a los chicos de Long Rock hace un lustro a través de la Asociación de Jóvenes Empresarios. Antes, había ido a su local cientos de veces pero ignoraba, por ejemplo, que fuesen originarios de Linares. De hecho, a día de hoy tienen tres espacios con ese nombre: el primigenio en la mencionada localidad jiennese, el de Córdoba y otro en Sevilla, que es el de más reciente apertura. Todos ellos fieles a un mismo sonido, estilo y estética.

Hay dos cosas que me llaman poderosamente la atención de Long Rock Córdoba: Una es que llevan once años con las puertas abiertas. Todos sabemos que el ocio de nuestra ciudad oscila mucho según la moda de cada momento, pero ellos han sabido mantenerse como uno de los locales nocturnos de referencia siendo ya uno de los de mayor antigüedad. La otra es que allí puedes encontrarte al mismo tiempo gente de prácticamente cualquier edad; desde 18 hasta 70 años. Me recuerda a las recomendaciones de los juguetes: de 0 a 99…

A pesar de ello, creo que a los cordobeses aún les queda mucho Long Rock por descubrir. Por ejemplo, la mayoría no sabe que abre casi todas las noches de la semana y también muchas tardes (ambas cosas dependen de la época del año). Incluso en determinados eventos, como el ciclo de conciertos Órbita acústica, sirven comida. Para estar al día de todo ellos os recomendamos que los sigáis en Facebook o Instagram.

Para hacer vuestras noches (y tardes) mucho más… Longs 😉

Presentación Érase una vez Julio Romero de Torres 2018

Presentación Érase una vez Julio Romero de Torres 2018

Esta mañana hemos presentado, junto a Francisco Alcalde (Delegado de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía), Carmen M. Gómez (Diputada de Turismo), José María Palencia (Director del Museo de Bellas Artes de Córdoba) y Leopoldo Izquierdo (Director del Palacio de Viana) el programa de actividades Érase una vez Julio Romero de Torres 2018. El acto ha tenido lugar en un sitio tan emblemático como el estudio del pintor.

Esta agenda, que toma el sobrenombre de “el mes de Julio Romero”, es impulsada y coordinada por Érase una vez Córdoba desde 2014 en torno al 9 de noviembre (fecha de nacimiento del pintor) y a ella se suman diversas entidades públicas y privadas. Este año son las mencionadas Junta de Andalucía, Diputación de Córdoba y Palacio de Viana – Fundación Cajasur, además de Ayuntamiento de Montilla, Grado de Gestión Cultural de la UCO,  AEHCOR y Guía GO!

Una de las principales novedades es la incorporación de la Junta de Andalucía, que organiza dos actividades, siendo una de ellas la proyección de la película Julio Romero de Torres de Julián Torremocha, que no se ha mostrado nunca con locución (es muda) y sí lo hará en esta ocasión.

Tienes aquí todo el programa de actividades 🙂

Aquí la memoria de ediciones anteriores 😉

Y el acto de presentación casi completo (en el vídeo, desde el comienzo hasta el minuto 4 y desde el 8 hasta el final):

¿Hacia dónde se orientan realmente la Mezquita y las iglesias de Córdoba?

¿Hacia dónde se orientan realmente la Mezquita y las iglesias de Córdoba?

Hace unos meses consulté a Salma Al Farouki (musulmana “de mundo”, residente en Córdoba e impulsora de proyectos como Casa Andalusí) que a qué se debía, en su opinión, el hecho de que la antigua Mezquita Aljama de nuestra ciudad no estuviera orientada a La Meca (la orientación del edificio, como muchos sabréis, es un poco más hacia el sur).

Supuse que me respondería destacando alguna de las variadas teorías al respecto: la adaptación al espacio del edificio previo (o sea, al solar), algún guiño a la ciudad de la que provenía Abderramán I (Damasco) o su mezquita mayor, la plasmación de su desapego a la nueva dinastía reinante (los abasíes), la simbología del río y el agua, etc… Y que esa elección me serviría de referencia para cuando mis clientes de visitas guiadas por Córdoba me consultasen al respecto.

Sin embargo, la respuesta fue aplastante por sencilla. Y me recordó a lo a menudo que, sobre todo en el mundo académico, se le da excesivas vueltas a las cosas. Salma me respondió “es que para nosotros eso (la imprecisión de dicha orientación) no es tan importante”.

No era la primera vez que un musulmán me argumentaba algo así. Me había ocurrido, por ejemplo, con clientes (turistas) turcos, que me afirmaban que el edificio estaba ¡bien orientado! aclarando que “está más o menos hacia allá, y ese detalle nos vale”. Pero la convicción y naturalidad con la que me lo dijo Salma (unido a su evidente conocimiento de la historia de Al-Andalus y la cultura islámica a nivel internacional) fueron reveladores.

Y ello me hizo caer en la cuenta de que la mayoría de los cristianos desconocen que las iglesias también deben (y, sobre todo, debían) tener una orientación precisa: el este. Es decir, los fieles de la religión más extendida en nuestro país no le dan importancia a ese asunto, por lo que quizá no tenga sentido darle tanta al de la Aljama de Qurtuba.

Es este un tema (el de las iglesias) que me ha ocupado largas conversaciones con mucha gente, desde Lázaro Gila Medina (mi profesor de Historia del Arte Moderno en UGR) en la década pasada hasta Jesús Daniel Alonso (sacerdote, historiador y profesor de Historia de la Iglesia en Córdoba en el seminario) en los últimos dos años. Incluido el trayecto de un viaje desde Granada hasta Córdoba con el periodista Jesús Cabrera hace unos días.

No quiero meterme en consideraciones litúrgicas, pero resulta obvia la simbología de que la cabecera del templo cristiano se oriente al este (el sol naciente, etc.). Sin embargo, yo creía recordar, de mis tiempos de Historia Arte Medieval en la UCO con el profesor Fernando Moreno Cuadro o de Arqueología Cristiana Antigua en Università Roma Tre, que las primeras iglesias (o algunas de ellas) se habían orientado al oeste. De hecho, así lo hace el más famoso templo cristiano del mundo: San Pedro del Vaticano.

A menudo me han intentado justificar esta peculiaridad de San Pedro argumentando el desnivel del terreno sobre el que se asienta o el hecho de ser un edificio martirial. Hasta que me di cuenta de que yo recordaba bien (o, al menos, medianamente bien), y hay más templos  paleocristianos que tienen la misma orientación hacia Poniente. Sin salir de Roma, tenemos, por ejemplo, Santa María Mayor o San Juan de Letrán, catedral de la Ciudad Eterna. Y varios más.

Por tanto, lo de San Pedro no es una excepción absoluta por su singularidad, sino que corresponde al hábito de un periodo y tipología constructiva determinados. Pero, efectivamente, desde el siglo IV se impondrá la orientación al este (parece que sobre todo debido a las Constituciones Apostólicas), costumbre que se relajará a partir del siglo XVI con la Contrarreforma, si bien en muchos casos se seguirá teniendo en cuenta. A grandes rasgos, podríamos decir que es una característica de los templos cristianos medievales.

¿Qué ejemplos tenemos en Córdoba?

Voy a obviar los edificios de culto cristiano previos a la llegada del Islam en el siglo VIII. ¿Motivo? La emotividad, que es mayor enemiga de todo análisis que la falta de datos. Pues habría que hablar, por ejemplo, de la basílica de San Vicente (muy de moda estos días) o de los espacios de culto de Cercadilla. Me creáis o no, la tensión sobre qué fue o dejó de ser el yacimiento arqueológico de Cercadilla es incluso mayor que la de si existió o no San Vicente. Lo sé por experiencia propia.

Pero resulta claro que las iglesias erigidas tras la conquista cristiana de 1236 y hasta el siglo XVI se orientan al este. Y también muchas posteriores, claro, aunque la mayoría dejarán de hacerlo.

Centrándonos en ese periodo, tenemos los correspondientes a las parroquias fernandinas de San Nicolás de la Villa, San Miguel, San Pedro, la Magdalena (desacralizada en el siglo XX), San Juan de los Caballeros (aunque hoy ya no es parroquia), Santa María (la Catedral), Santa Marina, San Lorenzo, San Andrés (actualmente su interior no se orienta al este debido a una reforma posterior) y Santiago (en la imagen se observa como el sol del atardecer entra por el rosetón e ilumina el altar mayor). Los templos de las demás parroquias fernandinas se han perdido completa o casi completamente.

Idéntica orientación muestran los de sus contemporáneos monasterios San Pedro el Real (hoy parroquia de San Francisco y San Eulogio) y San Pablo, así como con el algo posterior San Agustín, la colegiata de San Hipólito, etc., etc., etc…

Siempre hay excepciones, claro. Aunque en nuestra ciudad son un poco rebuscadas. Por ejemplo, me viene a la cabeza que, si la sala Oeste del Museo de Bellas Artes (la que da a la Plaza del Potro) era el templo del antiguo Hospital de la Caridad, su eje es norte-sur y no este-oeste. Aunque, sin duda, resulta un caso tardío que casi se confunde con la época en la que esta costumbre se hace más laxa.

La cuestión es que, incluso a los que conocemos esta coyuntura, NO nos sorprende si alguna iglesia medieval no tiene su cabecera cien por cien hacia el este. Por ejemplo, Santa Marina o San Lorenzo muestran una evidente desviación hacia el noreste. Así que quizá Salma lleva razón. Quizá, como los cristianos, en la práctica los musulmanes tampoco le dan tanta importancia a este tema. Y lo que ocurre es que, entre la necesidad de destacar la anécdota (el chascarrillo turístico) y el desconocimiento (en gran medida justificable) de la tradición cultural propia, simplemente… los cordobeses buscamos cosas donde no las hay.

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Teo Fernández Vélez ©

(Texto registrado)

Teo Fernández recomienda… el Salón de Salma

Teo Fernández recomienda… el Salón de Salma

Salma Al Farouki es conocida en Córdoba por su trabajo en favor de la recuperación y divulgación de la cultura musulmana. Su iniciativa más reciente ha sido Al-Iksir Museo de la Alquimia, si bien con la que más se la identifica en la ciudad es, sin duda, con la Casa Andalusí. Lo que mucha gente desconoce es que el maravilloso Salón de Té de calle Buen Pastor número 13 también fue y es un proyecto suyo. Una vez me dijo que lo creó con la intención de “que hubiera un sitio agradable donde pudieran ir las familias de turistas con los niños a descansar un rato y tomarse algo”.

Abierto hace dos décadas, el espacio ha sufrido unas leves reformas en los últimos meses: ha pasado a llamarse Salón de Salma y a la magia que esta le imprimió se ha sumado la dinámica visión de Manal Timraz, palestina de origen (al igual que Salma) y que tiene negocios de hostelería en la propia Palestina, Inglaterra y Lituania. Precisamente por ese bagaje restaurador que atesora,  Manal (conmigo en la imagen) hace mucho hincapié en que, a pesar de concebirse hasta ahora como un salón de té, siempre ha sido también restaurante. Su dimensión internacional también se ha enriquecido con María, una encargada que es la mejor relaciones públicas posible gracias a su extrovertido carácter y los cinco idiomas que habla.

Por todo ello, no podéis dejar de conocer este precioso rincón y su fantástica cocina árabe (y, aunque ya lo conozcáis, tenéis que ir a descubrir los últimos cambios) 🙂

 

Teo Fernández Vélez

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