Un caimán de leyenda

Un caimán de leyenda

Koki, la mascota del Córdoba C.F., se ha convertido en una de las más características de nuestro país y ha comenzado a conformar algo poco común en este tipo de personajes: una personalidad propia (que le ha llevado a ser, incluso, apercibido de sanción).

El diseño del “cocodrilo” blanquiverde, que no es otra cosa que el famoso caimán de la Fuensanta, dejó en la cuneta a propuestas que eran más castizas si cabe; entre ellas, Perolete, Flamenquito o Mezquito. Y, visto con la perspectiva actual, parece evidente que Koki era, además de la más original, la más llamativa para el publico infantil.

De este modo, acerca a los niños una de nuestras más características tradiciones y leyendas. Aquella que explica el motivo por el que se encuentra ese caimán (disecado) colgado en una pared lateral del santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta.

En el acceso al patio del propio santuario está marcado el nivel al que llegó el agua en diversas subidas del río (si bien parece que la plaza se inundaba a través del “pocito”). Una de ellas, al normalizarse, habría dejado en la entonces llamada “Huerta de Albacete”, entre suciedad y peces muertos, un enorme y voraz reptil que aterrorizó al barrio.

Existen varias versiones sobre quién terminó con él: se habla de un cojo valiéndose de su muleta o de un condenado a muerte (este, con la condición de ser perdonado). Y de que como cebo para atraer al animal se usó, curiosamente, un gran pan. Sea como fuere, la cuestión es que, una vez muerto, se le ofreció a la Virgen como agradecimiento.

Acerca de los hechos reales que llevaron a tal animal a este lugar hay también diversas opiniones: quizá fuese una cría que alguien trajo de ultramar sin ser consciente de cuál sería su tamaño final; quizá un exótico regalo para la Virgen (como la costilla de ballena que hay a su lado o el colmillo de elefante que se encuentra en la Catedral); o quizá el símbolo del poder curativo de la Fuente Santa (desde la antigüedad, los reptiles han simbolizado la curación, como nos muestran las serpientes, símbolo de las farmacias).

Pero más allá de que se tratase de un exvoto o de una referencia a las propiedades sanatorias del manantial, lo importante es que el caimán sigue siendo el gran protanista de la velá de la Fuensanta cada ocho de septiembre. Y por ello es de celebrar el papel de Koki, una divertida, original y popular forma de contribuir a perpetuar su leyenda 🙂

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Teo Fernández Vélez

(Texto registrado)

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