El monumento al Gran Capitán que pintó Julio Romero de Torres

El monumento al Gran Capitán que pintó Julio Romero de Torres

En 1915, Julio Romero de Torres presentó a una Exposición Nacional, entre otras obras, el conjunto Poema de Córdoba (Museo Julio Romero de Torres). Se trata de un sencillo retablo formado por siete paneles que representan las que él consideró siete dimensiones culturales de Córdoba a lo largo de la historia: Córdoba Judía, Córdoba Barroca, Córdoba Torera… Todos ellos, excepto el central, repiten el mismo esquema: representan a una mujer que encarna a esa cultura y al fondo aparece un monumento ideal al personaje de la misma más representativo nacido en Córdoba: Góngora, Osio,  Maimónides, etc.

Y hay un par de cosas que llaman la atención casi a primera vista. Por un lado, que a esos personajes luego la ciudad efectivamente les realizaría un monumento (si bien estéticamente no tienen por qué tener nada que ver con los que vaticinó Julio Romero de Torres, como el Maimónides colocado en plena antigua Judería justo 50 años después). Por otro, se echa en falta la Córdoba Musulmana.

Pero el primer panel del conjunto empezando por la izquierda (según lo ve el espectador) tiene mucho que matizar en esos dos aspectos. Se trata de Córdoba Guerrera, con monumento dedicado a Gonzalo Fernández de Córdoba, “el Gran Capitán”.

En primer lugar, en el boceto de Poema de córdoba, fechado en 1913 y que se encuentra en Museo Carmen Thyssen Málaga, el personaje de Córdoba Guerrera no es el Gran Capitán, sino … ¡Almanzor! Por lo que en principio ese panel estaría dedicado a la Córdoba musulmana. ¿Por qué el autor cambió el tema en el definitivo? Pues probablemente porque en 1915 se cumplían 400 años del fallecimiento de Gonzalo Fernández de Córdoba y el pintor quiso sumarse así al homenaje que le realizó toda la ciudad. De hecho, la mujer respectiva del panel aparece ataviada con un cierto regusto “árabe” y uno de los edificios que se ven al fondo de la composición es la Mezquita-Catedral. Es decir: parece que Julio Romero de Torres cambió de opinión con el cuadro ya avanzado y sólo tuvo tiempo de modificar la dedicación del monumento que pintaba, manteniendo el resto de la composición algunos elementos claramente andalusíes.

En segundo lugar, se da el caso de que el monumento al Gran Capitán obra de Mateo Inurria que hoy tenemos en Plaza de las Tendillas es el que más tempranamente se realizó en la ciudad de todos los que Julio Romero anticipó. De hecho, la idea venía de antes y su último “empujón” estuvo motivado por ese mismo cuarto centenario, inaugurándose en su ubicación original (junto al actual Corte Inglés) en 1923 (por cierto, con la cabeza en mármol desde un principio, como ya comentamos en este artículo en La Voz de Córdoba).

Lo extremadamente interesante en mi opinión es que, si bien el monumento definitivo de Inurria difiere del Gran Capitán de Córdoba Guerrera, el proyecto del mismo escultor que estaba en vigor unos años antes (justo cuando Julio Romero pinta el panel) se parece algo más; por ejemplo, presentaba un basamento mucho más estilizado que nos recuerda al de Poema de Córdoba. Parece posible, pues, que hubiera alguna influencia de una obra de arte a la otra. En ese caso, se antoja más probable que fuera Romero de Torres quien se inspirase en ese proyecto de Inurria; pero, al modificarse luego este, ambas obras se parecen entre sí menos de lo que el pintor habría pretendido.

Todas esas cuestiones fueron las que me llevaron a diseñar la última actividad de Érase una vez Julio Romero de Torres 2018, celebrada en Montilla (lugar de nacimiento del Gran Capitán). Fue un coloquio que tuve el honor de moderar y en el que intervinieron tres grandes conocedores de flancos desde los que me interesaba abordar el asunto: Uno fue el periodista de origen montillano Francisco Solano Márquez Cruz, quien desgranó todo el proceso de planificación y construcción del monumento de Mateo Inurria, detallando cómo era, entre otras cosas, ese proyecto que se parecía algo más al Gran Capitán de Córdoba Guerrera. Otro, el historiador Juan José Primo Jurado, que recordó la relevancia de aquella celebración en Córdoba del cuarto centenario y apoyó la hipótesis de que el cambio de Almanzor a Gran Capitán se debiera a dicha efeméride. Por su parte, el también historiador Ángel María Ruiz Gálvez  repasó la relevancia y simbolismo del personaje del Gran Capitán y las referencias a la nobleza y mundo guerrero que Julio Romero incluyó en el panel (además de hacer algún guiño ecuestre, toda vez que es el único cuadro de Julio Romero de Torres en el que se representan caballos). Más abajo tienes una breve noticia del evento gracias a Montilla TV.

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¡Rechaza imitaciones y descubre Córdoba con Érase una vez Córdoba! 😉

Teo Fernández Vélez (Texto registrado)

 


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