¿Hacia dónde se orientan realmente la Mezquita y las iglesias de Córdoba?

¿Hacia dónde se orientan realmente la Mezquita y las iglesias de Córdoba?

Hace unos meses consulté a Salma Al Farouki (musulmana “de mundo”, residente en Córdoba e impulsora de proyectos como Casa Andalusí) que a qué se debía, en su opinión, el hecho de que la antigua Mezquita Aljama de nuestra ciudad no estuviera orientada a La Meca (la orientación del edificio, como muchos sabréis, es un poco más hacia el sur).

Supuse que me respondería destacando alguna de las variadas teorías al respecto: la adaptación al espacio del edificio previo (o sea, al solar), algún guiño a la ciudad de la que provenía Abderramán I (Damasco) o su mezquita mayor, la plasmación de su desapego a la nueva dinastía reinante (los abasíes), la simbología del río y el agua, etc… Y que esa elección me serviría de referencia para cuando mis clientes de visitas guiadas por Córdoba me consultasen al respecto.

Sin embargo, la respuesta fue aplastante por sencilla. Y me recordó a lo a menudo que, sobre todo en el mundo académico, se le da excesivas vueltas a las cosas. Salma me respondió “es que para nosotros eso (la imprecisión de dicha orientación) no es tan importante”.

No era la primera vez que un musulmán me argumentaba algo así. Me había ocurrido, por ejemplo, con clientes (turistas) turcos, que me afirmaban que el edificio estaba ¡bien orientado! aclarando que “está más o menos hacia allá, y ese detalle nos vale”. Pero la convicción y naturalidad con la que me lo dijo Salma (unido a su evidente conocimiento de la historia de Al-Andalus y la cultura islámica a nivel internacional) fueron reveladores.

Y ello me hizo caer en la cuenta de que la mayoría de los cristianos desconocen que las iglesias también deben (y, sobre todo, debían) tener una orientación precisa: el este. Es decir, los fieles de la religión más extendida en nuestro país no le dan importancia a ese asunto, por lo que quizá no tenga sentido darle tanta al de la Aljama de Qurtuba.

Es este un tema (el de las iglesias) que me ha ocupado largas conversaciones con mucha gente, desde Lázaro Gila Medina (mi profesor de Historia del Arte Moderno en UGR) en la década pasada hasta Jesús Daniel Alonso (sacerdote, historiador y profesor de Historia de la Iglesia en Córdoba en el seminario) en los últimos dos años. Incluido el trayecto de un viaje desde Granada hasta Córdoba con el periodista Jesús Cabrera hace unos días.

No quiero meterme en consideraciones litúrgicas, pero resulta obvia la simbología de que la cabecera del templo cristiano se oriente al este (el sol naciente, etc.). Sin embargo, yo creía recordar, de mis tiempos de Historia Arte Medieval en la UCO con el profesor Fernando Moreno Cuadro o de Arqueología Cristiana Antigua en Università Roma Tre, que las primeras iglesias (o algunas de ellas) se habían orientado al oeste. De hecho, así lo hace el más famoso templo cristiano del mundo: San Pedro del Vaticano.

A menudo me han intentado justificar esta peculiaridad de San Pedro argumentando el desnivel del terreno sobre el que se asienta o el hecho de ser un edificio martirial. Hasta que me di cuenta de que yo recordaba bien (o, al menos, medianamente bien), y hay más templos  paleocristianos que tienen la misma orientación hacia Poniente. Sin salir de Roma, tenemos, por ejemplo, Santa María Mayor o San Juan de Letrán, catedral de la Ciudad Eterna. Y varios más.

Por tanto, lo de San Pedro no es una excepción absoluta por su singularidad, sino que corresponde al hábito de un periodo y tipología constructiva determinados. Pero, efectivamente, desde el siglo IV se impondrá la orientación al este (parece que sobre todo debido a las Constituciones Apostólicas), costumbre que se relajará a partir del siglo XVI con la Contrarreforma, si bien en muchos casos se seguirá teniendo en cuenta. A grandes rasgos, podríamos decir que es una característica de los templos cristianos medievales.

¿Qué ejemplos tenemos en Córdoba?

Voy a obviar los edificios de culto cristiano previos a la llegada del Islam en el siglo VIII. ¿Motivo? La emotividad, que es mayor enemiga de todo análisis que la falta de datos. Pues habría que hablar, por ejemplo, de la basílica de San Vicente (muy de moda estos días) o de los espacios de culto de Cercadilla. Me creáis o no, la tensión sobre qué fue o dejó de ser el yacimiento arqueológico de Cercadilla es incluso mayor que la de si existió o no San Vicente. Lo sé por experiencia propia.

Pero resulta claro que las iglesias erigidas tras la conquista cristiana de 1236 y hasta el siglo XVI se orientan al este. Y también muchas posteriores, claro, aunque la mayoría dejarán de hacerlo.

Centrándonos en ese periodo, tenemos los correspondientes a las parroquias fernandinas de San Nicolás de la Villa, San Miguel, San Pedro, la Magdalena (desacralizada en el siglo XX), San Juan de los Caballeros (aunque hoy ya no es parroquia), Santa María (la Catedral), Santa Marina, San Lorenzo, San Andrés (actualmente su interior no se orienta al este debido a una reforma posterior) y Santiago (en la imagen se observa como el sol del atardecer entra por el rosetón e ilumina el altar mayor). Los templos de las demás parroquias fernandinas se han perdido completa o casi completamente.

Idéntica orientación muestran los de sus contemporáneos monasterios San Pedro el Real (hoy parroquia de San Francisco y San Eulogio) y San Pablo, así como con el algo posterior San Agustín, la colegiata de San Hipólito, etc., etc., etc…

Siempre hay excepciones, claro. Aunque en nuestra ciudad son un poco rebuscadas. Por ejemplo, me viene a la cabeza que, si la sala Oeste del Museo de Bellas Artes (la que da a la Plaza del Potro) era el templo del antiguo Hospital de la Caridad, su eje es norte-sur y no este-oeste. Aunque, sin duda, resulta un caso tardío que casi se confunde con la época en la que esta costumbre se hace más laxa.

La cuestión es que, incluso a los que conocemos esta coyuntura, NO nos sorprende si alguna iglesia medieval no tiene su cabecera cien por cien hacia el este. Por ejemplo, Santa Marina o San Lorenzo muestran una evidente desviación hacia el noreste. Así que quizá Salma lleva razón. Quizá, como los cristianos, en la práctica los musulmanes tampoco le dan tanta importancia a este tema. Y lo que ocurre es que, entre la necesidad de destacar la anécdota (el chascarrillo turístico) y el desconocimiento (en gran medida justificable) de la tradición cultural propia, simplemente… los cordobeses buscamos cosas donde no las hay.

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Teo Fernández Vélez ©

(Texto registrado)


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